Después del despacho

Lo que nadie te cuenta sobre trabajar en ambientes multiculturales: lecciones aprendidas tras 30 años de experiencia internacional


La Gran Gestora Analfabeta: La Lección de Liderazgo que Destronó a Toyota en mi Business School. Una Gran Señora: Mi abuela.

La Líder en la Sombra que Inventó el Just-in-Time

Comenzaría, como, aunque hace poco escribí sobre ese líder en la sombra, me vino a la cabeza, mi abuela. Sí, mi abuela. Os cuento:

En una discusión sobre gestión y eficiencia, en medio de la atmósfera académica y de vanguardia de una business school, el debate inevitablemente se centró en Toyota, el Just-in-Time (JIT) y la mejora continua japonesa (Kaizen). El profesor exponía con admirable precisión la filosofía que revolucionó la fabricación mundial.

Yo escuchaba, asentía, pero algo en mi interior saltaba. Ante tanta teoría empresarial, tan correcta y tan estudiada, no pude evitarlo:

“Permítame disentir, profesor. Mi abuela inventó el Just-in-Time.”

La respuesta fue una oleada de risas y miradas jocosas. ¿Una abuela extremeña contra los genios de Toyota? Detuve el alboroto con una simple explicación, una historia de vida que es, en sí misma, la mejor lección de liderazgo y gestión que he recibido.

El Verdadero JIT: La Casa Extremeña.

Mi abuela era una gran gestora. Una líder en la sombra, desconocida fuera de las paredes de su casa, pero cuyo impacto era profundo y constante. No sabía leer ni escribir; era, por definición, analfabeta. Nunca leyó sobre gestión, ni sobre Taylor, ni sobre Ohno. Y, sin embargo, lo dominaba todo.

El abuelo, un trabajador incansable, salía al campo antes de que amaneciera, a segar, a sembrar, a recoger en los campos de Extremadura. Llegaba a la hora de comer rendido y agotado.

Aquí es donde entraba en juego el sistema de mi abuela.

El Just-in-Time no era para ella una reducción de inventario, sino una promesa inquebrantable de alivio y dignidad:

• La comida en la mesa: No cocinada hace horas, sino lista, a la temperatura correcta, justo en el momento en que el cuerpo agotado del abuelo la necesitaba.

• La ropa limpia: Nunca faltaba, siempre preparada. Una cadena de suministro perfecta para el día siguiente.

• El descanso: La siesta merecida, inmediatamente disponible para un hombre que había empezado su jornada a las cuatro o las cinco de la mañana.

Su gestión era una operación logística perfecta, una cadena de valor continua, sencilla y eficaz. Ella era alguien que mostraba el cómo, delegaba y sabía tratar. Nunca se quejó, nunca recibía premios, pero siempre mejoraba cada detalle para que la rueda de la vida familiar siguiera girando sin fricciones. Su liderazgo no era de grandes discursos, sino de una ejecución impecable y constante, un Kaizen aplicado a la calidad de vida de los suyos.

Liderazgo, Igualdad y Dignidad

Este liderazgo tranquilo y en la sombra merece todo el respeto. Es el mejor ejemplo de que la verdadera gestión no está en los títulos, sino en la capacidad de mostrar el cómo, delegar (con el ejemplo) y, sobre todo, saber tratar a las personas que dependen de ti.

No hablamos aquí de una teoría del feminismo, sino de una ejecución práctica de la dignidad y la igualdad que han llevado a cabo millones de mujeres en la sombra. Ellas, con su mejora continua silenciosa, han hecho más que nadie por la dignidad y la lucha necesaria a esa igualdad muchas veces olvidada y negada. Han enseñado más sobre igualdad, liderazgo y el valor del trabajo que cualquier manifiesto.

Mi abuela, como todas aquellas madres y parejas que han sido el motor oculto de sus hogares, es mi maestra de gestión.

Mis respetos y todo mi amor a la abuela, las madres y parejas que han enseñado más por la igualdad, el liderazgo y la mejora continua.


Descubre más desde Después del despacho

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.



Deja un comentario

Descubre más desde Después del despacho

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo