Después del despacho

Lo que nadie te cuenta sobre trabajar en ambientes multiculturales: lecciones aprendidas tras 30 años de experiencia internacional


¿Cuántas horas trabajas? La pregunta equivocada.

Hace poco, unos estudiantes universitarios me preguntaron algo que parece definir a su generación: “¿Cuántas horas pasas en la oficina?” Al principio, me desarmó. No por lo difícil de la respuesta, sino porque me hizo darme cuenta de que estamos haciendo la pregunta equivocada.

El verdadero éxito no se mide en horas, sino en la pasión y el propósito que pones en tu vida. Se trata de encontrar esa causa, esa visión, ese algo que te haga levantarte con ganas cada mañana. Y en ese camino, no olvides lo esencial: tu salud mental, tus relaciones, tu tiempo libre, tu paz.

El éxito no es acumular horas, títulos o logros. Es construir una vida que te haga sentir orgulloso al mirar atrás. Una vida en la que el esfuerzo profesional y el bienestar personal no compiten, sino que se complementan.

Haz que cada hora valga. No por cuántas acumulas, sino por lo que significan. El legado que dejas no se mide en cifras, sino en el impacto. Y ese impacto empieza por cómo eliges vivir hoy.

Rompiendo el mito del trabajo 24/7.

Esta obsesión por las horas no es casual. Tiene raíces profundas en cómo fuimos educados para entender el trabajo.

Nuestra generación creció viendo a sus padres sacrificarlo todo por el empleo. Me incluyo: como expatriado, me perdí momentos familiares clave. La nueva generación ha visto esto y ha dicho: “No, gracias”. Y tienen toda la razón.

Sin embargo, el mercado laboral actual es brutalmente precario. Es fácil caer en la desesperación y preguntarse si tanto esfuerzo vale la pena. Mi respuesta es un rotundo sí, pero con una condición: el esfuerzo personal no es negociable.

Yo mismo fui esclavo del móvil y del día a día laborar incluyendo fines de semana, siempre conectado y disponible. Con la ayuda de mi esposa, logré equilibrar esa adicción con mi vida familiar, una gran labor impagable pero que dió sus frutos. La realidad es simple: nadie te regala nada. Los resultados se consiguen con disciplina, sacrificio y dedicación. Si no aceptas estas premisas, tu camino será otro, y solo tú debes aceptar las consecuencias de tus decisiones, lo cual no significa que sea una mala decisión, es tu decisión y si la vives con plenitud y te hace feliz, adelante. Pero entendamos que tambien está este camino del que estamos hablando.

Más allá del título: tu verdadera educación.

Terminar la universidad o ciclo formativo es solo el primer paso. En un mundo que cambia tan rápido, el aprendizaje continuo no es una opción, es una necesidad. La clave está en tener una ambición sana por mejorar, por aprender y por progresar en tu camino en la vida.

Busca mentores que te inspiren. Lee. Viaja. Explora nuevos caminos, aunque no estén directamente relacionados con tu carrera. Vivir un año en el extranjero —no como turista, sino como habitante, como persona de abierta mentalidad , aprendiendo de la “mundología”— puede enseñarte más que cualquier máster. Estas experiencias no solo te dan habilidades: te forjan carácter.

El legado de Nadal y Ronaldo: disciplina y propósito.

Muchos jóvenes imitan a sus ídolos deportivos en su estilo, pero ¿están dispuestos a trabajar con la misma disciplina, sacrificio y dedicación? Vemos el resultado, pero a menudo olvidamos el camino que han recorrido para llegar ahí.

El éxito que admiramos no es casual. Es el fruto de años de esfuerzo silencioso, de renuncias, de entrenamientos interminables. La pregunta no es si puedes lograrlo, sino si estás dispuesto a recorrer ese camino.

Mi mensaje y reflexión final.

No se trata de cuántas horas trabajas, sino de cómo vives esas horas. Encuentra tu pasión, trabaja con propósito y no sacrifiques tu vida personal en el camino.

Porque al final, no se trata de vivir para trabajar, sino de trabajar para vivir con sentido. Y ese sentido, ese propósito, solo tú puedes definirlo.


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