Después del despacho

Lo que nadie te cuenta sobre trabajar en ambientes multiculturales: lecciones aprendidas tras 30 años de experiencia internacional


Descubriendo el mundo de otra manera : El arte de viajar como expatriado

Existe una idea equivocada sobre los expatriados: que dejamos de viajar. La realidad es todo lo contrario. La mayoría de nosotros viajamos más que núnca, pero lo hacemos de una forma diferente y más consciente.

Ser expatriado es abrazar un estilo de vida que equilibra el trabajo con la exploración constante. Es un desafío, ya que hay que gestionar la presión profesional, las responsabilidades familiares y las expectativas personales. Por eso, es fundamental aprender a balancear estas áreas, y viajar es una de ellas. La clave está en cómo optimizar ese tiempo de viaje, ya que consume recursos y momentos preciosos.

Cambia tu mentalidad: Viaja y sobrevive

No importa dónde vivas, o que no seas expatriado, siempre puedes viajar con una nueva perspectiva. Ya no es solo un lujo, sino una forma de vida. La clave es la adaptación. Aprendes a improvisar, a buscar vuelos de último minuto y a ser un viajero más astuto, capaz de manejar poco tiempo y un equipaje de mano multiusos.

No temas pedirles a tus colegas locales que te muestren los rincones importantes del lugar. Esto te ayudará a valorar cada minuto de exploración, a mejorar tus relaciones interprofesionales y a disfrutar del viaje. ¿El resultado? Trabajas para vivir, y no vives para trabajar y los resultados mejorar enormemente, a corto , medi y largo plazo. 

El mayor desafío no es encontrar tiempo para viajar, sino aprovecharlo al máximo. A menudo, los momentos más memorables ocurren en los llamados «minutos dorados»: una visita rápida a un mercado local después del trabajo, un museo a la hora del almuerzo, o simplemente caminar por una calle desconocida de camino a la oficina. Estos pequeños actos de curiosidad convierten una jornada laboral común en una experiencia de descubrimiento.

La mentalidad cosmopolita

La cultura cosmopolita es una forma de pensar, no un lugar al que ir. Es la capacidad de conectar con personas de diferentes orígenes y aprender de cada conversación.

Para mí, el verdadero viaje no está solo en los sitios turísticos, sino en las interacciones: probar un plato desconocido que te recomiendan, entender una costumbre local o simplemente sentirte parte de una comunidad, aunque sea por un corto tiempo. Esta mentalidad te ayuda a ser más flexible y empático, tanto en tu vida personal como en tu carrera. El mundo se convierte en tu oficina, y cada lugar que visitas te ofrece una nueva perspectiva.

Te animo a adoptar o mejorar tu propia mentalidad cosmopolita en el arte de viajar.

Recomendación: Si te interesa este tema, te sugiero ver la película Up in the Air.


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